Aprovechando que esta noche me voy a quedar a descansar en casita, después de una larga y agobiante semana de trabajo, antes de hablar de otros temas que tengo en el tintero quiero explicar cómo y por qué elegí el pseudónimo de Señor Meteorito, con una buena historia. Una historia terrorífica.
La leyenda del Señor Meteorito

Mi caída a la Tierra fue dura, pero logré sobrevivir.
Mi historia en el planeta Tierra comenzó hace dos décadas, cuando impacté contra el suelo mientras huía de la Policía de Meteoritos. Sobreviví a duras penas pero gracias a mi poder mental pude entrar en la mente del Dr. Fred Edison, que por suerte habitaba en las cercanías, para que me recogiera y curara mis heridas.

La Policía de Meteoritos realizando un control estelar.
Fred durante años me cumplió bien su cometido. Fue bastante fácil controlar su pensamiento y durante años sirvió perfectamente a mis propósitos. Juntos construímos un laboratorio en el sótano de la casa que haría caérsele la baba al científico más experimentado del CERN. ¡Nuestros neutrinos no sólo superaban, sino que cuadriplicaban la velocidad de la luz!. Para un meteorito hiperespacial como yo, esto es algo básico que aprendes en la escuela. Si no, ¿cómo vas a viajar de forma cómoda por la galaxia?. La cuestión es que con el paso de los años fuímos equipando poco a poco el laboratorio alimentado por energía nuclear. Casi tenía todo listo para ejecutar mi plan y asumir el control del planeta. ¡Si no hubiera sido por aquellos muchachos!. ¡Malditos mocosos, 20 años de mi vida tirados a la basura!.

Dr. Fred raptó a la chica que necesitaba para mis experimentos.
Siguiendo mis órdenes, mis leales lacayos Dr. Fred y el Téntaculo Púrpura raptaron a una chica del pueblo de al lado. Necesitaba su cerebro para construir una red neuronal que agilizara el cálculo del campo de control mental. Con lo que no contaba es que sus amigos y su novio sospechasen de nuestras acciones y decidieran entrar furtivamente en nuestra casa para buscar a Sandy. Y aún menos con que llegasen tan lejos. Ni siquiera los Tentáculos que hice que el Dr. Fred creara con ingeniería genética lograron detenerlos. Aunque a decir verdad, siempre sospeché del Tentáculo Verde, así como del hijo de Fred. Mi campo de control mental no es suficientemente fuerte para dominar todas las mentes si se resisten demasiado, y además se debilita con el tiempo. Por eso necesitaba urgentemente a la chica y quizá no tomé las precauciones necesarias.

El Tentáculo Verde, fruto de la más avanzada ingeniería genética decidió traicionarme y congeniar con los intrusos en vez de despedazarlos.
Todavía no sé cómo pero los intrusos lograron colarse dentro de la casa y moverse a sus anchas. Con el paso de los años descubrí que los muy *** dejaban escondida la llave de la puerta debajo del felpudo. ¿Pero quién narices es tan imbécil?. ¿Cómo voy a dominar el mundo si estoy rodeado de incompetentes?.
Los intrusos descubrieron muchos secretos de la casa: el laboratorio, el número de la Policía de Meteoritos y hasta mis memorias que había dejado escondidas en un cajón.

Wendy robándome mis memorias. Como ella siempre será una mediocre para lanzar su carrera tuvo que usar mis textos.
Al parecer tuvieron tiempo hasta de enviar a un editor mi autobiografía, que como es natural le encantó, y engañaron al tonto Tentáculo Púrpura con un contrato millonario para que les dejase pasar adentro del laboratorio. Mis memorias no son para que las lean los humanos, sino para triunfar con las señoritas cometas y echar polvos estelares. No está hecha la miel para la boca del asno. ¡Estoy rodeado de idiotas!

El contrato a nombre del Sr. Meteorito redactado por el editor.
Todo el mundo contra mí. Los intrusos, los traidores y hasta la Policía de Meteoritos a la que avisaron de mi presencia. Todos caminando por mi laboratorio. Todos respirando el mismo aire. Asqueroso.

El agente de Policía tratando de detenerme.
El enfrentamiento con el Señor Agente de Policía de Meteoritos y los intrusos me dejó de nuevo malherido y frustró mis planes a corto plazo. ¡Menos mal que ya había previsto mi huída en estos casos!. Tomé el coche superlumínico y escapé dejando con un palmo de narices al agente de la Ley. Volverán a perseguirme, pero antes regresaré y completaré mis planes. ¡Ese sucio planeta será mío algún día!. Soy el Señor Meteorito, y he venido para quedarme.

Huyendo del planeta Tierra. Nótese mi ironía.
Sobre el juego
Perdonad por mi narración autobiográfica tan prepotente, pero era necesario para introducir el personaje del Señor Meteorito de forma más o menos cómica y simpática. Ahora que ya hemos acabado la explicación de dónde saque el nombre, me gustaría comentar brevemente el juego a pesar de que ya existen otros análisis como en La Aventura es la Aventura. Prometo no extenderme demasiado.
El videojuego se llama Maniac Mansion y fue creado en el año 87 por LucasArt (antes se llamaba LucasFilms), que más tarde crearía otras obras de arte dentro del género de aventura gráfica como Monkey Island, la continuación de Maniac Mansion llamada el Día del Tentáculo, o Grim Fandango. A pesar de que los gráficos se ven ya arcaicos, la música pertenece al paleolítico, y la jugabilidad es un poco engorrosa debido a la cantidad de acciones disponibles (por ejemplo, dentro del juego los botones deben ser empujados en vez de usados para que funcionen …), se nos presenta una historia divertida, difícil y con diferentes caminos y finales según las acciones y los personajes elegidos. Lo cierto es que las aventuras gráficas en aquella época represetaban un género mayoritario que poco a poco se fue reduciendo a algo casi anecdótico a día de hoy. Principalmente podemos echar la culpa a que hace unos años, al no estar Internet tan extendido, para completar esta clase de juegos debíamos estrujarnos los sesos ya que no era sencillo encontrar una guía cuando nos encontrábamos bloqueados. Ahora hay que tener mucha fuerza de moral o ser muy cabezón para pasarse horas y horas dando vueltas por pequeños escenarios sin saber qué hacer. Es una lástima porque al cabo de un tiempo, recuerdas cada aventura que has terminado por tí mismo cómo un buen libro que te ha hecho vivir momentos geniales.
Si sabes lo qué hay que hacer Maniac Mansion es un juego muy corto que se puede completar en más o menos un cuarto de hora o media hora. Incluso en 9 minutos. Si no, te puedes pegar horas para averiguar cómo abrir un sobre sin estropearlo. Además tus personajes pueden morir. En esos casos es mejor cargar una partida o volver a empezar.
Existe una versión del juego más moderna elaborada por fans del juego llamada Maniac Mansion Deluxe. No he podido encontrar enlace a ninguna página oficial así que me limitaré a dar un enlace a softonic. Si no siempre puedes hacer como yo y rebuscar entre tus viejos disquetes de 5 y 1/4, entre los que todavía conservo una copia del juego.
¿Cómo jugarlo?
Para disfrutar de este y de otras aventuras gráficas de la época presento tres opciones:
- La primera es instalar la máquina virtual ScummVM que funciona sobre muchas y diferentes plataformas (Windows, Linux, Iphone … ver lista completa) y ejecutar el juego que previamente deberíamos tener descargado. Lamentablemente no puedo enlazar aquí el juego original, pero no debería resultar difícil conseguirlo en Internet.
- Dosbox es un emulador de MS-DOS, el sistema operativo en modo texto de Microsoft anterior a Windows. Sobre él se pueden ejecutar casi todos los juegos de la época. Como es algo más difícil de usar que ScummVM y el post se está extendiendo demasiado, os enlazo el primer tutorial en castellano que he encontrado aquí.
- Crear una partición independiente, o usar una máquina virtual como VirtualBox para instalar el sistema operativo MS-DOS original o el clon libre FreeDOS. Esta opción es la más compleja y recomendada sólo para usuarios avanzados.